El zen de la empresa (5): be water my friend, fluye sin fricciones

2007 Marzo 27
by César Alonso Peña

En el mundo no hay nada más sumiso y débil que el agua. Pero atacando aquello que es duro y fuerte, nada puede superarla. Lao-Tsé.

Cuando una persona se centra en aquello que está realizando, de repente desaparecen todas las fricciones y lo difícil se vuelve fácil. Uno se funde con su tarea y el tiempo deja de tener importancia, así como todo lo que no es aquello que estamos haciendo.

El psicólogo Mihaly Csikszentmihalyi realizó durante 25 años un interesante estudio sobre la felicidad. La base era la pregunta, ¿en qué momento se sienten felices las personas? De los 100.000 momentos de felicidad analizados, la mayor parte de estos tuvieron lugar mientras las personas estaban trabajando, y no en momentos de ocio, como era de esperar.

Al ser preguntados sobre esta placentera sensación, la describían como un estado de experiencia óptima en la que vivían con gran creatividad, concentración y placer, aquello que estaban haciendo: fluían con la tarea, porque estaban tan involucrados en ella que nada tenía más importancia.

El objeto del Zen es hacer cada cosa de la mejor manera posible. Es decir, sin fricciones ni resistencias.

Si somos capaces de fluir con nuestra tarea, el trabajo se convertirá en un placer y en un espacio de superación personal.

Para lograrlo hay que frenar en seco al gran enemigo del flujo: la dispersión. Cuando pretendemos cumplir varios objetivos simultáneamente suele suceder que no se culmina ninguno.

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Vía: El zen de la empresa /Imagen: Stock.xchng

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One Response leave one →
  1. 2007 Noviembre 21
    Gloria permalink

    Ésa es la cuestión, César: implicarse en la tarea, vivir el momento como si no existiera un antes y un después. Y, desafortunadamente para el ámbito personal, solemos “regalar” más concentración y empeño a nuestras tareas laborales que a las familiares, lúdicas o de otra categoría.

    No dejéis de leer a Csikszentmihalyi, en “Fluir, una psicología de la felicidad”, para ampliar lo que nos apunta César.

    Un saludo vital,

    Gloria

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